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*Mis composiciones

Grupo Glosa 1975 RNEFue compuesta en 1975 para el Grupo Glosa, especializado en músicas abiertas, del que yo formaba parte junto a Antonio Agúndez, Tomás Garrido, Francisco Guerrero y Pablo Rivière. En líneas generales, la idea fundamental de la pieza era la de invitar, a través de la geometría, a los intérpretes a poner en juego decisiones no racionales, podríamos decir intuiciones, sobre las características de cada sonido y su lugar en el tiempo.

La obra se articula en ocho partes ininterrumpidas y de duración similar, no establecida por el autor. En cada parte, cada uno de los intérpretes se enfrenta con una superficie neutra, un amplio cuadrado blanco unas veces sin nada y otras conteniendo una figura sencilla (una línea, un círculo, una elipse, un pequeño cuadrado negro…), siempre la misma para cada intérprete, pero siempre cambiante de posición, tamaño y, en el caso de las líneas, orientación (vertical u horizontal).

Cada una de estas figuras había de convertirse en un tipo de sonido, elegido por el intérprete, que no podría variarlo apenas de timbre, dinámica, altura o duración cada vez que apareciera; su tamaño o situación en el plano debían, por tanto, influir en el matiz y, sobre todo, en la decisión del momento en que sonaría.

AracilDentrodeloposibleBIII7Así, con unos recursos gráficos reducidos casi al mínimo, y muy limitado también el número y la variedad de sonidos a emplear, la fuerza de la interpretación se concentraba en la respuesta al estímulo gráfico, en la elección intuitiva del momento y, si se me permite el término, el color de cada intervención. En un espacio bidimensional, como lo eran estos cuadrados blancos de cada una de las paginas de cada intérprete, no está establecido qué corresponde al antes y al después; ¿arriba, abajo, a la izquierda, a la derecha? nada de eso sirve a priori. Si, por otra parte, lo dibujado a un tamaño mayor no podía entenderse como un sonido más fuerte, ni lo que está más arriba como más agudo, ¿qué otra cosa más que la intuición podía aquí emplearse para hacer sonar la música?

Geometría para la intuición. Simplicidad para afinar las decisiones. Esas eran, creo yo, las dos características más destacables de esta propuesta, que contó con interpretaciones tan dispares como refinadas.

[Alfredo Aracil, febrero 2009]

Ilustraciones: El Grupo Glosa (de izda. a dcha. F. Guerrero, P. Riviere, T. Garrido y, sentado, A. Aracil) en el Estudio Música-1 de Radio Nacional de España (RNE), Prado del Rey, Madrid, 1975, y detalle de la partitura, página 7 del instrumento (indeterminado) B-III

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Duración: indeterminada (habitualmente, entre 5′ y 10′, pero puede prolongarse todo lo que se desee)
Plantilla: instrumentos ad libitum
Estreno: Grupo Glosa y cinta electroacústica realiz. por el autor en el Laboratorio Alea (Madrid, 1975).
 Granada, Juventudes Musicales. Aula Magna de la Facultad de Medicina, 15.06.75
Grabación: Grupo Glosa (P. Rivière, vla., T. Garrido, cb., A. Aracil, guit., y F. Guerrero, tbn. y pf.) con la colab. de Jesús Villa Rojo, clar., y cinta electroacústica realiz. por el autor en el Laboratorio Alea. RNE, Estudio Música-1, 27.10.75
Referencias: Derivas de la Geometría. Razón y orden en la abstracción española, 1950-75, Mariano Navarro, José Iges y Santos Zunzunegui, eds., Pamplona, Fundación Museo Oteiza, 2009, pp. 68-70, cfr. 234-235 & 268-269

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Fue la primera obra mía que se interpretó en un concierto público. Escrita en los primeros meses de 1974, la partitura reparte entre cuatro músicos (2 percusionistas, 1 violista y 1 guitarrista) un pequeño arsenal de instrumentos que les obligan a desplazarse con frecuencia por el escenario para llegar a ellos. Todo tiene algo de teatro; aparentemente imprevisto, pero obligado por un tempo que hay que cumplir en un espacio, el del escenario, en el que los instrumentos se distribuyen inevitablemente a cierta distancia unos de otros. El guitarrista tiene encomendado eventualmente un piano y un contrabajo; el violista, también el contrabajo (que, como el piano, en el centro del escenario, es un ineludible punto de paso para los ejecutantes) y, además, una intervención en las campanas tubulares; los percusionistas tienen ocasionalmente que hacer sonar también el piano y el contrabajo, además de platos suspendidos, gongs, timbales, un vibráfono, unas campanas tubulares, un juego de platillos e instrumentos menos frecuentes como un flexatón o dos bocinas de automóvil. En resumen, una algarabía de actividad, sonidos (convencionales y no convencionales) y procedimientos diversos (desde pasajes aleatorios hasta series fibonaccianas), para la que el título de “Nocturno” sólo puede entenderse no como idílico ensueño sino como retrato urbano en una época que social y culturalmente era una olla a presión.Cartel Nocturno 1975 estreno

Ese puede ser su valor, el de testimonio insensato y desinhibido, ya que desde un punto de vista estrictamente musical es difícil encontrarle, digámoslo así, muchas virtudes. Y esa debe de ser, no otra, la explicación de su impresionante éxito ante el público la noche del estreno: centenares de estudiantes universitarios y de militantes de todo lo que enarbolara la bandera de la vanguardia, ocupando más allá de sus propios límites el salón de actos de el Colegio Mayor Isabel de España, que arroparon la interpretación con tantos y tan largos aplausos que yo, lo confieso, ya no sabía qué hacer tras salir una y otra vez a agradecerlo. Mi música ha ido mejorando, pero yo no recuerdo haber vuelto a vivir una aclamación así.

[Alfredo Aracil, junio 2011]

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Duración: 12′
Estreno: Grupo Koan; José Ramón Encinar (director). Madrid, Concierto Sonda, Colegio Mayor Isabel de España, 27.02.75
Grabación: RNE [en vivo, del estreno]