Deporte de ideas

«La intención primordial de este club es impulsar el deporte de ideas, proponiendo el desarrollo de la imaginacion dentro de las normas de un deporte», proclamaba en 1978 el grupo Passión (D.I.) [léase ‘Deporte de Ideas’] en el documento fundacional de su sección de water-polo. Para ello proponía eliminar «el carácter agresivo de la competición fomentando, en cambio, todas las facetas de expresión estético dinámicas, así como la cooperación activa entre los jugadores de ambos equipos, público y equipo arbitral». Y la idea no quedó en un simple manifiesto o un documento teórico sin más consecuencias que el sonriente aplauso de los colegas o la referencia que algún crítico o historiador pudiera, más adelante, escribir en algún papel; no, la idea fue llevada hasta sus últimas consecuencias y un equipo real, ‘Aquassión (Passión en el agua)’, debidamente federado, la puso en práctica en el campeonato nacional, jornada tras jornada, piscina tras piscina, frente a equipos campeones, jugadores internacionales, árbitros desconcertados y un público estupefacto y divertido.

Aquassión, 1978-79a«Desde los primeros años de la década de los 70, el intento de unir arte y vida hacía furor; aunque, la verdad, esto era cada vez más complicado y tedioso por el dogmatismo de las diversas corrientes del arte conceptual del momento», comentarán años más tarde Julio César Martínez y Jaime Aledo, dos de los protagonistas de esta experiencia singular. «Desde 1973 un colectivo fluctuante pero numeroso, unas cincuenta personas en total, mantenía una práctica artística relajada. Se trataba -explican- de un conceptualismo sin grandes pretensiones, en el que predominaba el humor y el desenfado; una crítica, desde dentro, de lo que entonces se llamaban nuevos comportamientos artísticos, y con una clarísima intención de hacer arte fuera de los circuitos artísticos habituales». Eran generalmente pequeñas acciones, irónicas y bienhumoradas, con moderada repercusión, a veces en la vida del barrio, otras en la prensa, en la universidad…, hasta que en septiembre de 1977 buena parte de ese potencial lúdico, ideológico, creativo, se aglutinó en un proyecto tan insólito como poderoso: introducir el arte en un mundo tan reglamentado, y tan popular, como el del deporte; crear un club deportivo para salir al encuentro de los demás (clubes, árbitros y público), respetando estrictamente las reglas pero sustituyendo la intención de competir por la de concurrir y ofrecer alternativas al tradicional objetivo de vencer al rival.

Así nació el club Passión (D.I.), inicialmente como equipo de baloncesto, que militó durante la temporada 1977-78 en la 3ª Categoría Regional de la Federación Castellana. No se excluía «la inspiración de la improviasción individual y colectiva», pero se elaboró un repertorio de jugadas (“Muralla”, “Fuga”, “Pase misí”, “Confraternización con tiro del árbitro”, etc.) que constituiría la «columna vertebral» de sus acciones durante los encuentros. Se valoraba la indumentaria, la participación del público y especialmente «las posibilidades estéticas de la geometría del terreno de juego» para definir el movimiento de los jugadores individual y colectivamente: «cubrir una esquina es algo muy muy serio», comentarán años después Aledo y Martínez en un coloquio del foro Passión, otro deporte es posible, así como «hacer tangentes a una circunferencia» o «girar animado por la [fuerza] centrípeta para salir despedido».

Passión Jugadas 1977En las canchas se creaba espectación, la afluencia de público fue creciendo y en ocasiones se llegó incluso a lograr «una cierta comunicación con los otros equipos y con los árbitros, que en algunos momentos adoptaron comportamientos similares». Pero también hubo reacciones airadas de los ‘rivales’ ante lo que consideraban una burla, que llegaron en una ocasión a la suspensión del encuentro por parte del árbitro principal y la sanción al club «con 1.500 pts. de multa por antideportividad de sus jugadores Artº 255 y 245» del Reglamento de la F.E.B., según recogía el acuerdo del Comité de Competición de la Federación Castellana, firmado por su Secretario General y sellado el 25 de abril de 1978.

«Este acontecimiento -comentan Julio César Martínez y Jaime Aledo- desató una interesantísima polémica en torno a la esencia del concepto de competición en el deporte. Hubo un juicio en la Federación, el correspondiente recurso del club y, por fin, después de un careo entre el otro equipo, el árbitro y Passión, el dictamen absolutorio del Comité de Disciplina». No ser en el deporte ni competitivo ni siquiera competidor no podía ser considerado una indisciplina, dado el escrupuloso respeto que se imponía el nuevo club con el reglamento y con todos los participantes en el encuentro. Ser «conciliador» era una sorpresa, y una subversión irresistible llevarlo hasta sus últimas consecuencias.

Aquassión Jugadas 1978La temporada 1977-78 continuó, tras este incidente, sin contratiempos, y con un público «cada vez más fiel, entusiasta y participativo, ahora muy bien informado» por medio de panfletos con el ideario e intenciones del club, que se repartían antes de cada encuentro. Pero en la siguiente temporada «la asamblea de jugadores y socios decidió por unanimidad abandonar el baloncesto, suficientemente experimentado, e introducir sus revolucionarios planteamientos estéticos en otro deporte, que, a ser posible, fuera por todos desconocido», y se eligió el water-polo.

«Lo más interesante de esta nueva propuesta -apuntan- fue la libertad creativa que proporcionaban el absoluto desconocimiento de las tácticas de este deporte y la incorporación de la tercera dimensión, al ser posible bucear»…, y algo que resultó determinante, un auténtico regalo: el acceso a la categoría reina, lo que dio al proyecto dimensión nacional y la atención obligada de la prensa.

Aquassión 1978-79b«Quizá la nota más sobresaliente –leemos en enero de 1979 en el diario Marca, transcuridas diez jornadas– sea la goleada que, una vez más, encajó el Aquassion, de manos del Moscardó, ¡0-50!, que iguala el ‘record’ conseguido por el Concepción en la séptima jornada, sin que uno sepa hasta qué punto el peso de 412 goles en contra y sólo 5 a favor pueden mantener, seriamente, la moral de este equipo que, a nuestro entender, debió empezar por categorías más bajas antes de ser goleado por todos y cada uno de los equipos de primera categoría, a los que, por cierto, puede jugarles una mala pasada a la hora de que el gol averaje tenga que ejercer su función caso de empate a puntos»… Y es que, debido a la escasez de equipos no había «categorías más bajas» en la Federación; lo cambiaron al año siguiente para evitarlo, pero esa temporada había sólo una, la de los grandes equipos, a la que accedió directamente Aquassión sin levantar sospechas. Pocas propuestas artísticas podrían soñar con haber llegado tan lejos, y durante meses.

[fotografías: Aquassión, el equipo de water-polo, 1978-79; ilustraciones: esquema de jugadas creativas, con y sin la pelota, de la sección de baloncesto (temporada 1977-78) y la de water-polo (temporada 1978-79).
referencias: Julio César Martínez y Jaime Aledo, “El deporte conceptual”, en Sin número. Arte de acción, Marta Pol i Rigau y Jaime Vallaure (coords.), Madrid, Círculo de Bellas Artes, 1996, pp. 147-158 / Fur Alle Falle, Passión, otro deporte es posible, en torneopassion.wordpress.com]

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