Gracián y el arte de descifrar

«Todo cuanto hay en el mundo passa en cifra […]. Las más de las cosas no son las que se leen; ya no hay que entender pan por pan, sino por tierra, ni vino por vino sino por agua, que hasta los elementos están cifrados en los elementos […]. De modo que es menester ser uno muy buen letor para no leerlo todo al revés, llevando muy manual la contracifra para ver si el que os haze mucha cortesía quiere engañaros, si el que besa la mano querría morderla, si el que gasta mejor prosa os hace la copla, si el que promete mucho cumplirá nada, si el que ofrece ayudar tira a descuidar para salir él con la pretensión. La lástima es que hay malíssimos letores que entienden C por B, y fuera mejor D por C. No están al cabo de las cifras ni las entienden, no han estudiado la materia de intenciones, que es la más dificultosa de cuantas hay. Yo os confieso ingenuamente que anduve muchos años tan a ciegas como vosotros hasta que tuve suerte de topar con este nuevo arte de descifrar que llaman de discurrir los entendidos…».

Gracián por CardereraEs el Descifrador quien, en la tercera parte de El Criticón, explica esto a Andrenio, personificación del hombre inexperto, habitante y espectador asombrado del mundo. Ya había sacado Gracían esta idea en la primera parte de la novela, cuando nos cuenta que iba Andrenio muy reconfortado con el remedio que le habían dado «para poder vivir», que no era otro que mirar siempre el mundo «al contrario de los demás, por la otra parte de lo que parece», entendiendo las cosas «al contrario de lo que muestran…».

El Criticón diría yo que fue, con el Quijote y La Tempestad la fuente literaria que, cuando preparaba mi tesis doctoral, más me ayudó a entender la cultura y comportamientos de la Europa de los siglos XVI y XVII; cultura de la estupefacción, la melancolía, el desvarío, el juego, el engaño consciente… Gracián, Cervantes, Shakespeare, me enseñaron tanto o más que los tratados filosóficos a conocer, y en cierto modo revivir, aquella época. «Poco importa -vuelvo al Descifrador- ver mucho con los ojos si con el entendimiento nada, ni vale el ver sin el notar. Discurrió bien quien dijo que el mejor libro del mundo era el mismo mundo, cerrado cuando más abierto…».

[en B. Gracián, El Criticón, IIIª parte, Crisi 4ª: ‘El mundo descifrado’, Madrid, por Pablo de Val, 1657, y Iª parte, Crisi 7ª: ‘La fuente de los engaños’, Zaragoza, por Iván Nogués, 1651]
[ilustración: Baltasar Gracián, detalle, por Valentín Carderera, Iconografía española. Colección de retratos, estatuas, mausoleos…, Madrid, por Ramón Campuzano, 1855, ampl. 1864]

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