Baricco y la música de ‘Seda’

«Todas las historias tienen una música propia. Esta tiene una música blanca. Es importante decirlo porque la música blanca es una música extraña, a veces te desconcierta: se toca suavemente y se baila lentamente. Cuando la tocan bien es como oír sonar el silencio y a los que la bailan divinamente los miras y parecen inmóviles. Es algo malditamente difícil la música blanca».

De esta forma Alessandro Baricco presentaba en 1996 Seda, la breve y cautivadora novela que lo convertiría en un fenómeno literario internacional. Seda es una historia en la que la lejanía y el tiempo juegan un papel decisivo y cobran en la lectura una dimensión especial. Todo es elegante, sutil, refinado, ingenioso, pausado, seductor… una fantasía delicada que esta metáfora de la “música blanca”, ideada por el propio autor, ilustra magníficamente.

Baricco es un escritor controvertido, filósofo, novelista, crítico, divulgador y comentarista literario y musical, autor también de obras de teatro y de muy diversos ensayos… Entre las primeras, Partita spagnola, escrita con Lucia Moisio en 1983 con Farinelli como protagonista [Roma, Dino Audino, 2003]; entre los ensayos, Il genio in fuga. Due saggi sul teatro musicale di Gioachino Rossini [Génova, Il melangolo, 1988] y el mucho más difundido e interesante L’anima di Hegel e le mucche del Wisconsin. Una riflessione su musica colta e modernità [Milán, Garzanti, 1992; trad. El alma de Hegel y las vacas de Wisconsin…, Madrid, Siruela, 1999], además de I barbari. Saggio sulla mutazione [Roma, Fandango, 2006; trad. Los bárbaros. Ensayo sobre la mutación, Barcelona, Anagrama, 2008], en el que la música, en especial el choque que en su tiempo supuso la de Beethoven, forma parte junto a otros asuntos muy variopintos, del repertorio tratado.

Sus opiniones, preguntas en voz alta y reflexiones sobre la música son discutibles y muy discutidas. Reconozco que con algunas no estoy de acuerdo, otras incluso me incomodan (y esto, en principio, no es malo), pero siempre celebro que una persona inteligente de fuera de mi profesión, un observador ajeno, aun con estudios en el conservatorio, escriba sobre ella, sobre música, músicos y público, con una mirada diferente, que te saca a veces de rutinas y sobreentendidos.

Pero volvamos a Seda o, mejor dicho, a su párrafo de presentación. No podemos saber cómo es exactamente esa “música blanca” que mencionaba Baricco, pero sí las sensaciones que produce («es como oír sonar el silencio»)… y me gustan casi más que ninguna otra; las he disfrutado en ocasiones como oyente y creo que como compositor a veces he estado cerca de ellas. Es sólo una metáfora, es verdad, pero estoy seguro de que algunos, quizá muchos, de los que lean esto saben de qué se trata.

[A. Baricco: Seta, Milán, Rizzoli, 1996; trad. Seda, Barcelona, Anagrama, 2002]
[Fotografías: fibras de seda Tussah (tomada de es.texsite.info) / Alessandro Baricco (autor sin identificar, Ed. Anagrama)]

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