El canto de las aves

«…para que su canto sea sin ningún defeto, ha de ser desta manera: Xa, xa, chiui, chiui, tan, tan, tan, tan, quió, chí, chí, tim, tim, chim, chó, chó, ío, hi, hi, hío, tolli, achi, viz, viz, chi, quim, quim, quidá, quidá, quío, tirá, tirá, virá, virá, virá, torí, torí, he, he, he, hi, hi, hi, clam, clam, quío, ran, ran, quío, pió, pió, chío o, taraquío, tarafío, tirá, tachón, viranillo…»

[Así viene a culminar Juan Bautista Xamarro la descripción y estudio de los cantos del pardillo en su tratado sobre el Conocimiento de las diez aves menores de jaula… publicado en 1604.

El canto de las aves era algo muy preciado en la España de Felipe II. Dos pajareras eran lo más notable del jardín del palacete de El Pardo en su época, dispuestas bajo los puentes de acceso al edificio con «gran quantidad de diversos paxarillos, que con su alegre y regocijada música, parece que saludan a los huéspedes que van a esta casa», contaba Diego Pérez de Mesa en su recopilación de Grandezas y cosas notables de España… [Alcalá de Henares, 1590]. El monarca era muy sensible a sus cantos, a juzgar por algunas cartas a sus hijas, y por multitud de detalles que han pasado a veces desapercibidos hasta hace poco; «sabemos que desde pequeño viajaba con sus jaulas de pájaros», o que encargó «a los jardineros de la Casa de Campo que estuvieran atentos cuando algún cisne muriera para escuchar su canto y contárselo después…», cuenta Pepe Rey en su revelador Retrato del rey que nunca cantó [Scherzo, 121, ene-feb.1998].

Una ‘Casa de las aves’, con muy diversas y exóticas especies, fue parte importante de los jardines del Alcázar madrileño todavía durante el reinado de Felipe II, y una inmensa jaula para aves, el ‘Gallinero’, llegaría a ser tiempo después, con Felipe IV, el elemento más llamativo, si no el más importante, del recinto del Buen Retiro durante sus primeros años, hasta el grado de convertirse en mote del conjunto, del que no se pudo librar ni en los momentos de mayor esplendor, pese a los esfuerzos, según relatan J. Brown y J.H. Elliot en Un Palacio para el Rey… [Yale, 1980; Madrid, 1981], de su alcaide, el conde duque de Olivares.

El tratado de Ximarro es, en cualquier caso, algo fuera de lo común, casi extravagante. Cayó en mis manos mientras preparaba mi tesis doctoral y me dejó boquiabierto. Volvamos al pardillo, pero voy a empezar unas páginas antes; la descripción es desmedida y la transcribo completa porque creo que precisamente esa desmesura es parte de su, digamos, virtud…]

«Lo primero, ha de tatear muy bien, que no toque en verderón, y ha de tener muy buenos píos, que son de cuatro maneras. La primera hace pío redondo, y este es el mejor; la segunda hace chío; la tercera, pío o; y la cuarta chío o.

También tienen otros cantos que se dicen tapíos, y cantando el pardillo entra jadeando o breteando, y luego canta una carretilla y un ti-tí, y acaba con pío. Y, lugo, cantan martilletes, que son de tres maneras: la primera, tan-tan-chío; y ésta es la mejor por ser más larga y dar más golpes. Y la segunda, tará-tarán-chío. La tercera, tarán qui-tarán chi.

Después de estos martilletes cantan campanillas de tres maneras; y déstas la más larga es la mejor, porque da más golpes y es más clara. La primera, tin-tin-tin. La segunda, más clara y más larga, como tirín-tirín-chio. La tercera es a manera de un cascabel quebrado y ronco. Luego cantan dos diferencias de tí-tí. La primera, tí-tí-tí, grueso; y esta es la mejor, porque es fino y las demás tocan en campesino. Y la segunda más delgada.

También cantan dos maneras de regañar, ansí como un regañar a manera de silvos no tan subidos; y ésta cuanto más larga es mejor, porque el canto de los pájaros universalmente cuanto más largo es mejor.

Tienen tres maneras de quin-quin-quin, grueso, con tira-tira-chío o. Y la segunda, qui-qui-chío; y la tercera hace más delgada, como qui-qui-quío. Cantan también dos maneras de huy: el primero, hace huí-huí, grueso; y este e el mejor. Y la otra, huí-huí, delgado. Cantan también cuatro maneras de cernicalillo: la primera es lí-li, largo y delgado; y este es el mejor, porque es más grueso y más claro. La segunda es más gruesa, como a-a-a y más corta; la tercera es hó-hó-yo. La cuarta es y-y-y-hió. Cantan también dos maneras de pión-pión. La primera es pian-pian; la segunda es pion-pion-pion, y esta es la mejor, porque es más gruesa.

Cantan también dos maneras de quitá. la primera es quitá-quitá-quitá-chió; y la otra es quidá-quidá-pió; y esta es la mejor por ser más larga y más clara. Cantan también dos maneras de chiuí-chiuí: la primera es chiuí-chiuí; y este es el mejor por ser más largo y más grueso.

Y para ser fino el pájaro pardillo ha de comenzar su música deste chiuí-chiuí con una carretilla gruesa y acabar con su tí-tí, grueso. La segunda es chiuin-chiuin. Cantan también dos maneras de tira-tira: la primera, es tira-tira yo; y esta es la mejor. Y la segunda vira-vira. Y la tercera, tirara-tachón-viranillo.

Cantan también dos manera de tatear: la primera es ta-ta-quío; y esta es la mejor por ser más larga; y la segunda es ta-ta-hío.

Cantan también tres maneras de ruiseñor: la primera es cho-cho-hío, grueso; la segunda es cha-cha-hío; y la tercera chuín-chuín, y esta es la mejor por ser más larga y más clara.

Cantan también tres maneras de gorgoritas: la primera es gruesa y esta es la mejor; la segunda es más delgada y la hace en la garganta y todas tres acaban con chío, y la tercera es muy más delgada.

Cantan también dos maneras de silvos a modo de culebra, así como viz-viz, y déstos el más largo es el mejor; la otra es vis-vis más suave.

Cantan dos diferencias de tolli: la primera es tolli-tolli, grueso y golpeado; y este es el mejor; la segunda es tolli-tolli.

Cantan también dos maneras de taranchí: la primera hace taranchí, y esta es la mejor; y la segunda es taraquí.

Cantan también dos diferencias de clan-cla: la primera hace clan-cla-quío, y esta es la mejor; la segunda hace cla-cla-quío.

Cantan también dos maneras de ta-ta-quío: la primera es ta-ta-quió, y esta es la mejor; la segunda es tra-tra-quío.

Cantan también dos maneras de tau-tau: la primera es tau-tau, y esta es la mejor; la segunda es tal-tal-tal-quío.

Cantan también dos maneras de car-car-quió: la primera es car-car-quío, y esta es la mejor porque es más grueso; y la segunda es tal-ta-quío.

Cantan también dos maneras de bretear: la primera hace tir-tir-tir; y este bretear si es en la garganta es el mejor por ser mas largo; y como está dicho, si es en la garganta y delgado es fino y bueno. La segunda es tir-tir-tir, en vuelta; es más corto y campesino y esto no es bueno.

De manera que la obra del pardillo para ser buena, ha de ser sacada de todas las diferencias arriba dichas para que se entienda el pardillo ser fino y bueno. De todas las diferencias de arriba saca su música concertada desta manera: la primera, chiuí-chiuí con martilletes, y después quió, y luego una carretilla gruesa y luego un chuín-chuín con una voz gorgorita gruesa; y luego quim-quim-quío o y viz-viz-tap-tap-tapchin, con chó-chó-ió; y con un cernicalillo que hace hi-hi-hío y unas campanillas claras, y tolli-tolli-chió y tará-tará-quió y con una vuelta cernicalada.

De manera que su música perfeta con vueltas y las demas perfecciones, para que su canto sea sin ningún defeto, ha de ser desta manera: Xa, xa, chiui, chiui, tan, tan, tan, tan, quió, chí, chí, tim, tim, chim, chó, chó, ío, hi, hi, hío, tolli, achi, viz, viz, chi, quim, quim, quidá, quidá, quío, tirá, tirá, virá, virá, virá, torí, torí, he, he, he, hi, hi, hi, clam, clam, quío, ran, ran, quío, pió, pió, chío o, taraquío, tarafío, tirá, tachón, viranillo. Y si hace este canto de tachón es bueno una vez y si dos es malo; y si lo canta muchas veces es bueno, porque esta música quiere que estos golpes sean o muy pocos o muchos, y en pasando de uno no es bueno y si hace muchos es fino.

Esta música es propia del pardillo, y cuanto más la canta y con más vueltas y revueltas, tanta más perfección tiene la música; y aunque parezca largo y molesto el canto del pardillo, es casi todo del ruiseñor y lo mejor dél…».

[J.B. Xamarro: Conocimiento de las diez aves menores de jaula, su canto, enfermedad, cura y cria. Madrid, Imprenta Real, 1604; ed. de G. Santonja, Madrid, Visor, 1983, pp. 99-102]

[Fotografías procedentes de cantosdepassarosdownload.blogspot.com, 2011, y  bicheandoatope.blogspot.com, 2008, respectivamente]

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