Milton y el mito de Narciso, en el Paraíso

En su Paraíso perdido, ese deslumbrante poema alegórico sobre el destino y la salvación con el Génesis como escenografía, John Milton da la palabra a Eva para que cuente los primeros minutos de su vida. En ellos casi se repite el mito de Narciso…

«That day I oft remember, when from sleep
I first awaked, and found myself reposed,
Under a shade, on flowers, much wondering where
And what I was, whence thither brought, and how.

[…] And laid me down
On the green bank, to look into the clear
Smooth lake, that to me seemed another sky.
As I bent down to look, just opposite,
A shape within the watery gleam appeared,
Bending to look on me. I started back,
It started back; but pleased I soon returned,
Pleased it returned as soon with answering looks…»

[traduzco aquí verso a verso…
A menudo recuerdo aquel día que del sueño
por primera vez desperté y me hallé recostada
bajo una sombra, sobre flores, preguntándome dónde estaba
y qué es lo que yo era, de dónde había sido traída y cómo.

(…) Y me eché
sobre la verde orilla para mirar en el claro
y liso lago, que parecía otro cielo.
Según me inclinaba para mirar, justo enfrente
una imagen en el acuoso resplandor apareció,
inclinándose para mirarme. Retrocedí,
retrocedió; pero, complacida, enseguida volví
y complacida volvió ella enseguida, con replicadoras miradas…
“]

Y así habría seguido Eva eternamente de no ser advertida por una voz de que lo que veía era el reflejo de ella misma, y que alguien la esperaba.

Me chocó esta recreación cuando la descubrí; me gustó la idea en sí y detalles formales como la manera con la que Milton recrea en dos de sus frases los reflejos que nos narra, cambiando apenas unas letras: “I started back / It started back” y enseguida “but pleased I soon returned / Pleased it returned as soon…”.

Poco después empleé estos versos en mi primera partitura sinfónica, Las voces de los ecos (1984). Se articulaba en dos movimientos, muy similares entre sí (en la música empleada) pero con una diferencia que rompe radicalmente esta casi identidad: en el segundo se une a la orquesta la voz de una mezzosoprano para cantar los versos de Milton. Éstos reflejan la estructura interna de mi obra y, sin embargo, al utilizarlos en ella, la desbaratan. Me interesó la paradoja.

La observación, la descripción, la información, ya sabemos, normalmente modifican la realidad.

[J. Milton: Paradise Lost. Londres, S. Simons, 1667; revis., id., 1674, book IV, vv. 449-52 & 457-64; ed. bilingüe (por E. López Castellón): El Paraíso perdido. Madrid, Abada, 2005]

[Ilustración de Gustave Doré (1866) para El Paraíso perdido]

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